El presidente de la Federació Catalana de Futbol, Soteras Vigo, y el director general, José Miguel Calle, van perdiendo la confianza de todos aquellos que les rodean. El último en ser apartado de la cúpula federativa fue Jordi Bonet, vicepresidente y delegado de la territorial de Girona y una de las piezas clave en el organigrama federativo.
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