Juan Cristóbal Perujo Gil tenía 37 años cuando la ELA le cambio la vida. A él y a toda su familia. Hace algo más de una década del diagnóstico fatal . El hombre, que vive en Málaga , se encuentra en una fase muy difícil de la enfermedad. «Es la última, la más dura: necesita el respirador las veinticuatro horas al día, una sonda gástrica para poder alimentarse; y tiene hecha la traqueotomía», resume Nidis Esther Alarcón, su esposa, que dejó de trabajar fuera de casa cuando el mal neuromuscular capitalizó su día a día. «Tuvimos que irnos a vivir con mis suegros para poder atender a Juan, porque no podemos permitirnos tantos cuidadores como necesitaría», añade la mujer, que...
Ver Más