Entre que nuestra alta clase política está de permiso retribuido y que hace calor, el normal para primeros de agosto , las cadenas se han echado al monte ardiendo del sensacionalismo meteorológico, especialidad de la casa junto a los callos y las bravas. Hemos visto en los últimos días cosas que vosotros no creeríais: naves en llamas más allá de Alcorcón, y rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Toledo. Se pasan cuatro pueblos los editores televisivos en estas circunstancias tan adversas. No pegan ojo, más por el arrebato recreativo que les entra al acostarse que por los calores de unas noches –dijo el martes una reportera climática– «ecuatoriales». Dos ejemplos de los últimos siete días...
Ver Más