Hormigas por doquier: en el salón, en las plantas, en el cuarto de baño, por cualquier rendija, hasta detrás de los azulejos de la cocina ahuecándolos y casi haciéndolos caer mientras horadan para crear un hormiguero. Estamos acostumbrados a convivir con ellas: son parte natural del ecosistema y, por lo general, no representan una amenaza significativa, pero cuando invaden nuestras casas en plan plaga se convierten en una molestia.