Carlos Cuadrado ha vuelto a su hábitat natural, el tenis. Lleva las riendas de la nueva promesa del tenis australiano,
Emerson Jones, con quien ha estado tanto en Roland Garros como en Wimbledon. Lugares donde el barcelonés vivió lo mejor y también experimentó lo peor de un deporte que fue una pasión y que acabó llevándole al precipicio roto por las continuas lesiones. Visitó el quirófano poco después de ser el campeón júnior de Roland Garros, por una lesión de rodilla. Aunque fueron cuatro las intervenciones de cadera “y aún me quedaría alguna más”, aunque ya está cansado de ponerse en manos de los médicos.
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