Los retrasos en los trenes en Andalucía, las averías, las incidencias, los problemas técnicos, los parones en mitad de la nada y sin luz ni aire, los colapsos en las estaciones... quizás por recurrentes, por habituales, puedan dejar de ser noticia, pero no van a dejar de ser un problema. Y muy grave. Durante meses hemos denunciado la situación que perjudica a miles de usuarios del transporte público. A viajeros que necesitan del ferrocarril para desplazarse, ya sea para trabajar, para visitar a un familiar o por motivos personales. El perjuicio se multiplica en verano. Porque ya no sólo afecta a la ciudadanía, sino que el daño va directamente a la línea de flotación de la economía andaluza: el turismo...
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