A
Sam Pilgrim le gustan los
retos raros y, si no existen, los inventa. Esta vez, el excéntrico
rider británico ha decidido probar qué pasaría si instalara
ruedas de trolley a sus esquís. Comienza por una pequeña ladera de un bonito parque pero, poco a poco, va aumentado la dificultad
haciendo de la ciudad su particular snowpark.
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