Existe una calle en pleno corazón de la capital que cada agosto se viste de gala. Con sus claveles, mantones de manila y vestidos de chulapos y chulapas, los vecinos de la calle del Oso celebran su orgullo madrileño y el punto y final de varios meses de trabajo con una verbena en la que no falta música ni limonada para refrescarse y en la que sale a relucir el espíritu de lo castizo, que se muestra más vivo que nunca. Desde 1980, cerca de una quincena de residentes de esta zona ponen a punto esta calle con motivo de la primera de las tres fiestas populares que tienen lugar este mes en el distrito Centro. Una tradición, que lejos...
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