Los médicos de urgencias lo avisan: en verano aumenta el número de casos de otitis, una inflamación del oído causada, generalmente, por una infección. Cuando un niño la padece siente dolor de oído y puede tener fiebre. «En los más pequeños, es común que estén llorones, irritables o que se toquen mucho la oreja. A veces puede salir líquido del oído y también puede haber dificultad para oír bien temporalmente», asegura a ABC Rosa María Merlos, médico adjunto del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre. ¿Qué consecuencias tiene? La otitis, bien tratada, no suele dejar secuelas. Pero si es frecuente o no se atiende, puede afectar la audición, el lenguaje y el aprendizaje. La consecuencia inmediata más frecuente es el...
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