Yo nunca pensé que iría a Bangkok ni me sentía atraído en general por Asia, quizá por miedo, quizá por incultura. También un cierto sentimiento de supremacismo europeo, eso sin duda. Pero un querido e insistente amigo nos ha invitado unos días a mi hija y a mí y la realidad y ya nunca más podré decir lo que decía . En el Four Seasons de Bangkok nos reciben y acogen en su singular y delicada ceremonia del trato. Los volúmenes son palaciegos, enormes, solemnes , pero hay sobriedad en la arquitectura y finura en el interiorismo, de modo que la estructura no cae sobre ti para recordarte tu insignificancia sino que te recoge, te eleva, te hace sentir importante....
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