España ha dado un paso atrás y ha decidido no comprar los cazas F‑35 de EE. UU., a pesar de que eran la primera opción para sustituir a los Harrier de la Armada, que desaparecerán en 2030. Esta decisión podría limitar la capacidad ofensiva del país si no se encuentra una solución, ya que el F‑35 es el único caza moderno con capacidad de despegue vertical, un requisito indispensable para operar desde el portaaviones Juan Carlos I.
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