En mi primer carné de investigador de la Biblioteca Nacional de España, la imagen de la corona ya destacaba sobre el fondo rojo de un logo cuadriculado. Nunca me molestó la imagen de la corona, porque vivimos en el Reino de España, bajo una monarquía parlamentaria y nuestro Jefe de Estado es el Rey. Dentro del Estado español hay ciudadanos y partidos políticos que se consideran republicanos o antimonárquicos —que no es lo mismo—, pero que si quisieran imponer sus puntos de vista deberían llevarlos en sus programas de gobierno y presentarlos a unas elecciones generales, en lugar de pastelear con grupos parlamentarios minoritarios para erosionar nuestras instituciones degradando sus símbolos. Amputar la corona del logo de la BNE supone...
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