De todas las cosas que dicen de Madrid , me quedo con las escritas, ese edén sin manoseos ni opinadores. Los escritores estamos a salvo en la prosa, porque la gente tiene que hacer el esfuerzo de leer y dejar los 'reels'. Es el mejor filtro para todos aquellos que no merecen la pena; esos que abandonan el libro porque supone un esfuerzo, un ejercicio intelectual, una pérdida de tiempo para «el hijo del mono del año dos mil», que dijo Sabina. Esta teoría me la enseñó mi amigo, Rodrigo Cortés, que tiene la generosidad y el talento de ir por la vida regalando rulas para la supervivencia emocional (e intelectual) de este que escribe. Cada vez que todo pesa...
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