El primer y segundo entrenador del FC Barcelona,
Hansi Flick y
Marcus Sorg, fueron
sancionados el pasado viernes por el
Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA con u
n partido de susopensión que deberán cumplir en el primer encuentro de la próxima edición de la Champions League. El castigo se les aplicó a resultas de una conducta que este tribunal consideró merecedor de sanción en el partido de vuelta de la semifinal europea ante el Inter de Milán, disputado en San Siro. La UEFA entendió que Flick y su ayudante incumplieron los principios generales de conducta (artículo 11(1) RD), e infringieron las normas básicas de conducta decente (artículo 11 (2)(b) RD). Al castigo deportivo se les unió una multa económica de 20.000 euros. La aplicación de este castigo al cuerpo técnico azulgrana ha provocado la reacción del barcelonismo, que a través de las redes sociales han evidenciado que no se entiende que a su staff técnico la UEFA le deje fuera del primer partido de la próxima Champions League y que, en cambio, actitudes de cara a la afición rival como las que protagonizaron a la vista de las cámaras de televisión algunos futbolistas del Real Madrid en el Estadio Metropilitano, tras consumarse la clasificación de su equipo ante el Atlético en la última Champions League, no merecieran sanción efectiva alguna. Gestos como el del central madridista
Antonio Rüdiger, simulando al llevarse un dedo a su cuello una decapitación, o que el delantero
Kylian Mbappé se pusiera las manos sobre sus partes obtuvieron como única respuesta de la UEFA que el partido de suspensión "por violar las normas básicas de conducta decente (...)" estará "sujeta a un período de prueba de un año, a partir de la fecha de la presente decisión". Es decir, que no hay partido de suspensión cumplible a menos que haya reincideencia.
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