Viajar solo puede ser una aventura increíble, pero también tiene su lado complicado. Decidir qué hacer, perderte por calles que no conoces o no saber a quién preguntar cuando surge un problema puede dejarte en una situación delicada. Pese a ello, los hay quienes lo disfrutan al máximo y otros que lo ven más como un reto que como un placer, pues prefieren ir acompañados para poder tener un
apoyo mutuo ante cualquier dificultad.
Seguir leyendo...