En el dinámico barrio de Sant Antoni, en Barcelona, existe un restaurante que no se parece a ningún otro. Su nombre lo dice todo:
Maleducat. Un espacio irreverente, acogedor y descarado que ha venido a
romper con los moldes clásicos de la gastronomía urbana. Aquí no se viene a guardar silencio ni a comer con miedo a mancharse. Aquí se viene a disfrutar, a reír, a compartir, y sobre todo, a saborear sin complejos.
Seguir leyendo...