Vanguardia y tradición: Celso Garrido-Lecca (1926-2025)
Este lunes 11 de agosto, falleció en Lima, a los 99 años, el reconocido compositor peruano Celso Garrido-Lecca Seminario.
“Lamentamos el sensible fallecimiento del maestro Celso Garrido-Lecca (1926-2025), compositor, educador y referente de la música contemporánea peruana. Su obra, reconocida a nivel nacional e internacional, fusionó nuestras raíces musicales con las corrientes contemporáneas, dejando un legado invaluable para la identidad cultural del país.
El maestro mantuvo una estrecha vinculación con la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú, elenco que ha estado a cargo del estreno de múltiples obras suyas, así como de la publicación de un proyecto discográfico que incluye una de ellas, contribuyendo a difundir y preservar su creación artística.
Expresamos nuestras condolencias a su familia, colegas y amigos”, se lee en el comunicado del Ministerio de Cultura.
Garrido-Lecca fue una figura muy respetada en el ámbito cultural latinoamericano. En Perú, tuvo como maestros a Rodolfo Holzmann en el Conservatorio Nacional de Música, y en Chile (en donde vivió entre 1950 y 1973) al compositor holandés Fré Focke. La música de Garrido-Lecca tenía la marca de agua de la academia y a la vez esta exhibía un lazo profundo con la tradición musical peruana.
Tengamos en cuenta que, hasta 1950, la música peruana tenía un sentido nacionalista basado en la corriente indigenista. En ese escenario, Garrido-Lecca pudo quedarse y seguir el sendero de no pocos compañeros generacionales, pero a los 24 años decidió irse a vivir a Chile en donde, aparte de mejorar sus conocimientos de composición, entabló amistad con la intelectualidad chilena de izquierda (conoció y fue amigo, por ejemplo, de Violeta Parra y Víctor Jara, y estuvo en contra del golpe de Estado de Pinochet) y llegó a ser jefe del Departamento de Composición de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile.
Para tener un acercamiento a la resonancia de su propuesta, vale escuchar sus obras más conocidas, como “Antaras”, “Laudes I”, “Laudes II”, “Elegía a Machu Picchu” y “Sonata Fantasía”, disponibles en todas las plataformas musicales, y de esta manera corroborar que la experimentación y lo tradicional eran un solo tronco expresivo para nuestro músico.
Entre sus galardones, destaquemos el II Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria, que se le otorgó en el año 2000 por su trayectoria, considerado uno de los más importantes en el imaginario de la música clásica. Este premio es conocido asimismo como el Cervantes de la música clara.
En los señalados componentes de su poética musical, podemos aseverar que Garrido-Lecca era un vanguardista que se nutría de su tradición musical. Toda la música de Garrido-Lecca es académica, pero el espíritu de la misma sonaba a Perú. Su música iba hacia adelante porque partía de la riqueza musical a la que pertenecía y conocía.
En una entrevista para Radio Beethoven de Chile, en el 2016, Garrido-Lecca tenía 90 años. 10 años atrás, en el 2006, nuestro músico tenía 80 y había tomado una decisión radical y sobre esta decisión se le hizo una pregunta y la respuesta a la misma fue no menos que contundente y también aleccionadora:
“-Usted dejó de componer al cumplir 80 años en 2006. Luego de una prolífica y activa vida en la creación musical, ¿cómo es que tomó esa decisión?
-Celso Garrido-Lecca: Simplemente, porque tuve conciencia de que desde ese punto yo iba a repetir las cosas que yo había dicho como artista. Para mí, una de las tragedias que sufren algunos artistas es cuando llegan a cierta etapa de su vida y comienzan a repetirse. Un ejemplo específico es Picasso. Toda su gran producción es maravillosa hasta un determinado punto y luego uno nota que viene un arte, no menor, pero que termina siendo repetitivo. Eso es algo que me molesta profundamente, pues creo que un artista nunca debe repetirse a sí mismo. Entonces fue una decisión que tomé, sabiendo que podía seguir escribiendo música, pero no con la conciencia, la profundidad y la calidad que yo pretendía en mis anteriores obras”.
Así son los auténticos maestros.