Alguna vez John Updike acusó a J. D. Salinger de amar a su genial y disfuncional familia Glass más de lo que los amaba Dios. Ahora, Rodríguez se ve en la obligación de señalar aquí --con la autoridad de "lector constante" que ha disfrutado de lo suyo desde la aparición de la debutante Carrie hace más de medio siglo-- que Stephen King ama demasiado a la disfuncional y genial Holly Gibney.