El FC Barcelona y
Ter Stegen cerraron bien una guerra que no hacía más que enturbiar una relación de muchos años donde siempre ha imperado la comprensión mutua. Porque el portero ayudó al Barça difiriendo salario, cierto, pero antes el club fue muy comprensivo con él. Como cuando se decantó por el alemán cuando echó el famoso pulso ‘O
Bravo o yo’ que acabó con el chileno, ganador de dos Ligas y un Zamora, haciendo las maletas para contentarlo. Ya apuntaba maneras con 24 años. Ese año,
Marc se había reunido con
Pep Guardiola, técnico del City, por si acaso tenía que buscarse la vida. Revelador.
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