Trump y Putin se reúnen en Alaska: los riesgos y oportunidades de una cumbre decisiva
Este viernes 15 de agosto a las 11:30 hora local de Alaska —15:30 en Chile— tendrá lugar un evento que ya se perfila como histórico. Después de diez años, el presidente ruso, Vladímir Putin, volverá a pisar territorio estadounidense.
El escenario: la base militar de Elmendorf-Richardson de las Fuerzas Aéreas en Anchorage. El anfitrión: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El encuentro no es uno más en la agenda internacional. No exageramos: el último precedente de una reunión bilateral de alto nivel entre ambos líderes, en Helsinki 2018, dejó titulares para la historia y controversias que marcaron la política estadounidense.
En aquella ocasión, Trump fue duramente criticado por dar más crédito a la palabra de Putin que a sus propias agencias de inteligencia sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016. El exdirector de la CIA lo calificó entonces como “nada menos que traidor”, y el episodio alimentó durante años la narrativa de que Trump era blando con Moscú.
Presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto al mandatario estadounidense, Donald Trump. Foto: Casa Blanca.
Pero hoy, el contexto es otro. La reunión de Alaska llega tras un ultimátum: hace unas semanas, Trump dio a Moscú un plazo para dar pasos significativos hacia un alto el fuego en Ucrania o enfrentarse a nuevas sanciones y aranceles que golpearían incluso a los países compradores de petróleo ruso. De hecho, esto ya le costó a la India un arancel extra del 25%. La visita del enviado especial Steve Witkoff a Moscú la semana pasada fue la antesala de este encuentro.
Según la Casa Blanca, el foco declarado es poner fin a la guerra en Ucrania. Pero las expectativas están medidas. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtió que se tratará más de un “ejercicio de escucha” que de una negociación cerrada. Ucrania no estará representada. La reunión es, en palabras del gobierno estadounidense, “a petición de Putin”.
El programa es intenso. Encuentro inicial, almuerzo de trabajo y negociaciones entre delegaciones. Por el lado ruso, estarán figuras de peso como Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos exteriores; Andréi Belúsov, ministro de Defensa; Antón Siluánov, ministro de Finanzas, entre otros. Mientras que por el lado estadounidense aún no se ha hecho pública la lista completa de autoridades que estarán presentes.
Rusia rompió el frente en Donetsk
La reunión no se produce en un vacío diplomático, sino en un momento especialmente crítico en el frente oriental de Ucrania. En las últimas 72 horas, las fuerzas rusas han logrado sus avances más significativos desde 2022, atravesando defensas ucranianas en Donetsk y amenazando la estratégica ciudad de Pokrovsk.
Últimos movimientos rusos en el frente ucraniano, Vía X@powerfultakes, Anatoly Karlin 12/08/2025
Las cifras son elocuentes, más de 110 mil efectivos rusos concentrados en esa dirección, avances de hasta 10 kilómetros en zonas clave y un desgaste ucraniano que no se soluciona con más armas, sino con más personal, algo que Kiev no tiene en abundancia.
El propio batallón Azov —fuerza de élite altamente controvertida al haber sido acusada de sostener afiliaciones neonazis— ha sido desplegado para reforzar el frente. Voces militares ucranianas hablan de “un desastre total” y de que “la línea del frente prácticamente no existe” en algunas zonas.
Para Moscú, estos avances son una carta de negociación. Llegar a Alaska con la iniciativa militar en el terreno significa sentarse a la mesa con un margen de maniobra mayor. Para Ucrania y sus aliados europeos, es una señal de que la guerra está lejos de estancarse.
Los tres factores principales que explican la complejidad de esta cumbre
Primero, la relación personal entre Trump y Putin, que pasó de la admiración pública a declaraciones recientes en las que el republicano se ha sentido “decepcionado” y hasta “engañado” por el líder ruso. No obstante, el pragmatismo político pesa: Trump quiere salir de esta guerra, una promesa que hizo a su base electoral y que ve como una victoria política si consigue concretar.
Segundo, el momento militar. Rusia avanza, Ucrania retrocede. En estas condiciones, el Kremlin no cederá sin obtener concesiones sustanciales, ya sea en forma de reconocimiento territorial o de garantías de seguridad. Trump podría ver en esto una oportunidad para forzar un acuerdo rápido, aunque Europa y Kiev lo perciban como una derrota.
Tercero, la dimensión geopolítica. Rusia no solo quiere hablar de Ucrania. Busca reconfigurar influencias regionales y retomar cierta normalidad en las relaciones con Washington, incluso en lo económico. Estados Unidos, al menos oficialmente, quiere dejar esos temas para más adelante.
En Berlín, el presidente ucraniano Volodímir Zelensky, los líderes europeos y Trump acordaron cinco principios inamovibles:
- Todo lo que concierne a Ucrania se discute con Ucrania presente.
- Formato trilateral para cualquier negociación.
- Alto el fuego como prioridad inmediata.
- Garantías de seguridad reales.
- No permitir que Rusia tenga poder de veto sobre la adhesión de Ucrania a la UE o la OTAN.
Zelensky teme, y lo dice sin rodeos, que Rusia use las negociaciones como una cortina de humo para seguir ganando terreno. Y que Estados Unidos, con tal de cerrar la guerra, acepte concesiones territoriales que Ucrania no está dispuesta a firmar.
Volodomir Zelensky junto a Donald Trump en la cumbre de la OTAN. Vía X@ZelenskyyUa 25/06/2025
Europa respalda esa posición. El canciller alemán Friedrich Merz ha dicho que “el reconocimiento de la ocupación rusa no está en debate” y el presidente francés, Emmanuel Macron, subraya que “solo Zelensky decidirá sobre cesiones territoriales”.
De la cumbre podrían salir tres caminos
- Avance hacia un alto el fuego: improbable, pero posible si Rusia siente que ya logró suficiente en el terreno y quiere consolidar sus ganancias.
- Acuerdo preliminar para una cumbre trilateral con Zelensky: el escenario más probable, sirviendo de puente hacia una negociación más amplia.
- Fracaso y escalada: si no hay entendimiento, Trump ha advertido de “consecuencias muy graves” para Rusia, lo que podría significar nuevas sanciones o presión económica indirecta. Cuesta creer realmente que Europa, y menos Estados Unidos, se vayan a involucrar de forma directa en el conflicto enviando tropas, pero nunca se puede decir que no pasará.
Este viernes Anchorage será algo más que una ciudad en Alaska, será el epicentro de un pulso geopolítico donde la guerra de Ucrania, la seguridad europea y el equilibrio global de poder estarán en juego.
Trump y Putin se sientan frente a frente en un momento en que el primero busca una victoria diplomática y el segundo llega con viento a favor en el campo de batalla. La historia nos dice que ambos son imprevisibles, pero también que ninguno desperdicia una oportunidad para fortalecer su posición.
Lo que ocurra tras esas puertas cerradas no solo marcará el futuro inmediato de Ucrania, sino que podría redefinir la relación entre dos de las potencias más influyentes del planeta. Y como siempre con estos dos líderes, hay que estar preparados para sorpresas.