Pocas veces la gran revelación de un torneo dura tanto como la que estamos viviendo en Cincinnati. Cuando se entra a un torneo mediante la ronda clasificatoria, lo más normal es que a las primeras de cambio hagas las maletas y te vayas para casa. Pero,
Terence Atmane vino para quedarse y firmar una de esas ediciones para el recuerdo.
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