A veces, una moneda que parecía común puede esconder una sorpresa que la convierte en una verdadera joya para los coleccionistas. Eso es justo lo que ha pasado con
una edición limitada de 25 pesetas española vinculada a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, que ha visto disparado su valor gracias a
un error de fabricación poco habitual.
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