En pleno verano, con las temperaturas subiendo y las jornadas de sol que parecen no tener fin, es normal que la gente pase más tiempo fuera de casa. Las terrazas se llenan, los bares trabajan a tope y el ambiente invita a comer, tomar algo o simplemente estar al aire libre. Eso sí, para quienes trabajan en hostelería, sin embargo,
esta época significa turnos más largos y un ritmo sin descanso alguno.
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