Las espinacas son, de entrada, beneficiosas para la salud cardiovascular por su elevado contenido en vitamina K, que ayuda a una correcta coagulación, y el cardiólogo las recomienda sobre todo en el contexto de la prevención de enfermedades cardíacas. Lo mismo ocurre con la remolacha o el kiwi. Pero cuando ya se sufre cardiopatía y se toman determinados fármacos para la insuficiencia cardíaca o las arritmias, esos alimentos pueden contrarrestar el efecto de los fármacos anticoagulantes que se indican para el corazón.