Cientos de toledanos han pasado este viernes por la catedral para rezar y visitar a la Virgen del Sagrario y, después, a beber el agua milagrosa de los botijos en el claustro , con largas colas para acceder al templo desde las siete de la mañana. A esta agua se le atribuyen propiedades curativas y la concesión de deseos, de ahí que cada 15 de agosto, y a pesar del calor, la convocatoria sea un éxito. Mucho movimiento en las inmediaciones de la catedral, en una mañana calurosa en la que se veían muchas pecheras mojadas, señal inequívoca de que todos habían desfilado por el claustro, en donde estaban dispuestas las mesas y los más de 30 botijos repletos de agua del aljibe del templo . Además de las autoridades, pasaron por el templo primado muchos toledanos como la pequeña Celia, con un mes de vida, que su madre Pilar y su tía Irene, nacida un 15 de agosto, quisieron llevar en una fecha tan señalada a la catedral. Son creyentes y cada año beben del agua fresca y cristalina del pozo en el que estuvo la Virgen del Sagrario , según cuenta la leyenda. Raquel es otra toledana que todos los años, desde que era pequeña, acude a cumplir con la tradición. Además de beber de uno de los botijos, llena dos botellas de agua para sus vecinas mayores que no pueden desplazarse hasta el centro de la ciudad. José llega a la catedral de Toledo con su familia para beber de los botijos desde hace 40 años, cuando se mudó a la ciudad, y Verónica, a pesar de que vive en Toledo, es la primera vez que participa en esta tradición centenaria de la festividad de la Asunción. A su hijo Alex, de 8 años, le ha impresionado el peso del botijo. La apertura del claustro de la catedral también la han aprovechado miembros de la Asociación Cultural Apolo de Toledo, que dibujaban la torre de la catedral sin importarles el ajetreo y el bullicio de la mañana festiva.