La vida de Ana Coronil se torció cuando apenas había terminado la carrera de enfermería. Empezó a sentirse mal y, al acudir al hospital, le comunicaron que uno de sus riñones no funcionaba bien y que debía entrar en diálisis. «No tienes la madurez suficiente aún para asumir la noticia, y no sabes mucho del tema, por lo que descuadró mi vida», reconoce Ana. Sin embargo, dentro de lo que cabe tuvo suerte de que su grupo sanguíneo (AB+) es de los menos extendidos y, por ende, hay menos candidatos a recibir un órgano compatible, aunque también hay pocos donantes. « Me trasplanté a los seis meses y fue bien hasta un bajón en el que tuve un rechazo agudo...
Ver Más