El Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla, gobernado por Antonio Martín Melero (IU), ya ha consumado el relevo derivado de la decisión del edil Diego Luis Valle Hormigo, de la coalición de izquierdas, de renunciar a su cargo de delegado municipal de Juventud e incluso a su acta de concejal, tras la controversia derivada de su participación en una bolsa de empleo para una plaza eventual de dinamizador social promovida por su propio departamento del Consistorio, resultando además en el primer puesto del procedimiento. En concreto, el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla ha celebrado recientemente un pleno extraordinario , en el que Mónica Jesús Espinar Torres, número diez en la candidatura de la coalición de izquierdas en las elecciones municipales de 2023, ha tomado posesión del acta de concejal vacante en el Grupo de IU a cuenta de la renuncia de Diego Valle a la misma. Según el Ayuntamiento morisco, «la nueva edil se incorpora a la corporación municipal con el objetivo de asumir plenamente sus funciones dentro del equipo de gobierno«. Al detalle, el portavoz popular en el municipio morisco, Alfonso Angulo, exponía que a la citada bolsa de empleo para una plaza de dinamizador social del Ayuntamiento se habían presentado 25 personas y resultaba « alarmante que el método de concesión de dicha plaza haya consistido en una valoración de méritos y una entrevista personal, en la que ha sido el propio concejal el que mayor puntuación ha conseguido en ambos aspectos«. Ante las acusaciones de «escándalo» por parte del PP, IU alegaba que el citado edil «ya ejercía este mismo trabajo antes de asumir responsabilidades políticas» y que el proceso selectivo de la bolsa de empleo había contado con pleno «rigor e independencia política «; renunciando finalmente el concejal a su cargo en el Gobierno local y a su acta de edil, considerando que estaba siendo objeto de una «injusta ofensiva» y una «campaña» de «difamación» y «señalamiento público». Así, aseguraba que dimitía por «salud personal y familiar ante un machaque que no debe normalizarse nunca».