El alemán
Alexander Zverev aprovechó que el estadounidense
Ben Shelton estaba ya harto de tenis, después de una serie de nueve victorias consecutivas en dos semanas, de su título en Toronto a encadenar el cuadro de Cincinnati. Demasiada exigencia para el norteamericano, que ni siquiera aguantó para medir las fuerzas reales de un europeo tocado físicamente.
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