Octubre de 1998. Diego Pozo recuerda perfectamente la noche en que El Chusco, uno de esos «personajes bohemios de Jerez», siempre con la sonanta a cuestas cantando por fandangos y bulerías, entró en el pub Los Dos Deditos y le avisó de que en la calle había dos chicos muy jóvenes que querían conocerle. Era el descanso de su 'jam session' y salió. «Estaban sentados justo aquí –señala–, en este escalón, fumándose un canuto y con una guitarra que habían bautizado como 'La Venena' [risas]. ¡Flipé, porque tenían 15 y 16 años y se pusieron a tocar 'Pata Palo' y otros dos temas de Pata Negra !». El escalón al que se refiere es el de la Pescadería Vieja, un...
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