Viernes por la noche, en pleno mes de agosto. Un fin de semana en el que además coinciden un festivo nacional con las fiestas de las urbanizaciones. Con este cóctel de condicionantes, las zonas de ocio de Alicante, principalmente conocidos locales del Centro, la Albufereta y Playa de San Juan, se abarrotan de personas que quieren disfrutar la noche de la «terreta». Mientras, los agentes del turno nocturno y de la unidad de Aperturas de la Policía Local se preparan para velar porque el entretenimiento no interfiera con el descanso de los vecinos. No tarda en llegar el primer aviso, poco después de las 22:00 horas, en este caso, de un domicilio, ya que los agentes no se ocupan únicamente de controlar el ruido en zonas de ocio nocturno, sino que también acuden a atender denuncias vecinales por distintos problemas acústicos en viviendas. En una comunidad de propietarios del barrio de Benisaudet, los residentes aseguraban llevar días sin dormir por culpa de maquinaria industrial instalada en los bajos de la urbanización, que funciona de forma ininterrumpida durante toda la noche. Tras formalizar la correspondiente denuncia en la Concejalía de Urbanismo, los agentes se desplazan al lugar para comprobar in situ si los niveles de ruido superan lo permitido. Tras llevar a cabo tres mediciones diferentes durante un minuto cada una, constatan que, efectivamente, los aparatos generaban contaminación acústica por encima de lo permitido. «En este caso, generamos un informe y lo remitimos a los técnicos de Urbanismo. Después, se vuelve a realizar la medición sin la fuente del ruido, para comprobar que el sonido ambiente como pueda ser el de una motocicleta o un camión no es el causante de los altos niveles de decibelios. Si se sigue superando lo permitido, los técnicos tienen dos vías: exigir medidas correctoras para que se controle el elemento que genera molestias o, directamente, abrir un acta de sanción», explica el agente Francisco Raúl Hernández.