Carlos Alcaraz se mostró preocupado por el estado físico de
Alexander Zverev, que deambuló durante muchos minutos por la pista, exhausto físicamente, dolorido también en la espalda. Y asimismo agradeció a su rival el esfuerzo por mantenerse en pie y aguantar hasta la conclusión, aunque perdiera los últimos dieciséis puntos. No había riesgo de lesión, era simplemente una cuestión de aguantar unos minutos más.
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