En los últimos años,
la forma de delinquir ha cambiado de manera evidente, y gran parte de esa transformación se debe a
internet. En la actualidad, muchas actividades ilegales se realizan desde un
ordenador o un simple teléfono móvil. Vivir conectados facilita el día a día, pero también abre la puerta a riesgos no tan evidentes que no siempre sabemos identificar a tiempo.
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