La pasada temporada el Barça de basket perdió por lesión a Laprovittola, Metu, Núñez y Vesely -además de otras bajas de menor duración- y la respuesta del club ante tanta contrariedad fue nula. No se fichó a ningún refuerzo (más allá del breve fiasco de Raulzinho Neto, ocho minutos en pista en un mes) y el equipo de Joan Peñarroya deambuló por la temporada con mucha pena y ninguna gloria hasta marcharse de vacaciones anticipadas a principios de junio. Tras un segundo año sin títulos (ni siquiera se compitió por ellos), quedaba claro que el club debía apostar mucho más por el basket si quería que el equipo volviera a ser competitivo.
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