Lo que empezó siendo una broma de mal gusto o una especie de reto en redes es ya un problema serio. En
Catalunya, son muchos los municipios que se han visto obligados a colgar el cartel de 'cerrada' en sus piscinas
tras encontrar heces en el agua que obligan a desinfectarla por completo e impiden que los bañistas puedan hacer uso de ellas con normalidad.
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