En Puente de Vallecas se sienten inseguros hasta sus propios vecinos. El menudeo a plena luz del día, el vaivén de pandilleros, la sorpresa de encontrar armas blancas en cualquier altillo o entre arbustos y el incremento de personas sintecho y politoxicómanos tirados en colchones por las aceras de la zona tiene en vilo a los vecinos. «Nos sentimos muy indefensos y todo parece ir a peor », relata a este periódico Luis, que se presenta con un nombre ficticio por miedo a represalias, a las que ya alguno se ha enfrentado. «Los comercios no pueden decir nada. Un antiguo herbolario se vio duramente afectado por oponerse al trapicheo en el bulevar y acabaron reventándole el coche», relata otra vecina,...
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