Saúl Ñiguez (30) salió este verano del
Atlético de Madrid tras una temporada cedido en el
Sevilla yendo claramente de menos a más. Escogió un destino tan atractivo como exigente:
Flamengo. Un gigante de Brasil con una afición de las que no se suele casar con nadie. En sus primeros partidos dejó dudas. Llevaba tiempo sin jugar y su estado de forma estaba por debajo del de sus compañeros. Incluso pasó dos partidos seguidos sin jugar ningún minuto. Había ruido de fondo y se ponía en entredicho su fichaje.
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