Cristóbal González y el recorrido del Macha: “Si algo puede llegar a ser así de grande de manera independiente es porque su fibra es muy genuina”
Aldo Asenjo fue uno de los tantos jóvenes de Villa Alemana que, desde lejos, observaban con curiosidad a los miles de personas que se reunían en torno a Miguel Ángel Poblete. Para entonces, y a mediados de la década de los 80, la noticia sobre un huérfano que aseguraba sostener encuentros con la Virgen María en el cerro El Membrillar ya había transformado el sector en un espacio de congregación de fieles.
Y aunque se trata de un episodio confuso en la historia del país por la presunta interferencia del aparato mediático de la dictadura civil-militar de Augusto Pinochet con el fin de desviar la atención de las protestas cada vez más intensas, también representó un punto de inflexión para una generación de villalemaninos. Entre ellos, el músico popularmente conocido como el “Macha“.
“Para la gente más joven o que ha extraviado la memoria, fue un fenómeno impresionante que ocurrió en Chile, en plena dictadura. En Villa Alemana, de donde es Macha y los integrantes de La Floripondio, un muchacho huérfano que había crecido en orfanatos empezó a tener una suerte de delirios místicos, diciendo que veía a la Virgen en el cerro, y que ella le hablaba. Se generó un fervor masivo. Se empezaron a juntar primero mil personas, luego 2 mil, hasta llegar a las cien mil todos los domingos. Gente que venía de todo Chile, también del exterior”, recapituló Cristóbal González, escritor y periodista musical.
Según relata, “era todo un fervor por este delirio mesiánico donde, en el fondo, autoridades como el cura o el alcalde, en lugar de intentar encausarlo y ver de qué se trataba, orquestaron porque le daba visibilidad y dinamizaba la microeconomía y la vida social de Villa Alemana. Pero al muchacho, que en el fondo estaba abandonado y en un delirio, le hicieron mucho mal”.
Macha y Puerto Orquesta. Foto: Parque Cultural Valparaíso.
“En algún momento, la dictadura observa esto y empieza a mandar agentes que lo llevan a Santiago para hacerle un training. A enseñarle latín para que de mensajes a favor de la dictadura, que ‘la virgencita dice que confiemos en nuestro presidente’. Empieza a ser muy manipulado. Le llevan actores que se paran de la silla de ruedas y caminan, con humo, luces… El delirio se expande y se genera toda una cuestión loquísima y, dentro de eso, están los integrantes de La Floripondio como público de todo ese fenómeno. Viviendo, analizando esto como adolescentes“, cuenta González.
Dentro de ese contexto es que comienza a labrarse la escena musical contracultural de principios de los 90 en Villa Alemana, como consecuencia del abandono en el que queda la comuna después de que se acaba esta exaltación mesiánica. “Ellos están muy aburridos y empiezan a hacer un rock para dinamizar la vida en este nuevo contexto”, sentenció González, donde surge la primera banda de Asenjo.
“Especialmente en el caso de Macha y de La Floripondio, y lo hemos conversado con él, si bien con esta experiencia fueron parte de una especie de experimento colectivo, sí tuvo algún resorte positivo. Porque, en el fondo, y como dice mi amigo Daniel Hidalgo, escritor de Valparaíso, el Macha de muy joven aprendió la fuerza del tumulto“, confesó el escritor.
Todo lo anterior es parte de lo que rastrea “Lo que hay que soñar, hay que vivirlo“. El más reciente libro de González que aborda el tránsito artístico de uno de los músicos chilenos más relevantes de las últimas décadas, y cuyo estatus se reafirmará en diciembre de este año con un show sold out en el Estadio Nacional.
Macha y El Bloque Depresivo en vivo.
La miopía de un boom
Una de las conclusiones hechas por el autor tiene que ver con la constatación de que lo sucedido con hitos como el lleno del coliseo de Ñuñoa o el popular concierto del Théâtre de la Ville en París no se fraguaron de un día para otro.
“La cantidad de récords que ha batido Macha en los últimos años, su presencia en circuitos internacionales, los grandes festivales dentro y fuera de Chile, las tremendas convocatorias, los hitos que ha consolidado con El Bloque Depresivo, los Caupolicán llenos y más recientemente el Estadio Nacional. Solamente las marcas ya lo hacen merecedor de un análisis, porque no cualquiera llega a ese tipo de situaciones“, explicó González.
Sin embargo, agregó que “más allá de la estadística, también está el valor que significa que proyectos generados de esta manera y con esta fibra artística tengan tal impacto. Hay una épica muy hermosa en la construcción de todo este viaje musical que es merecedora de atención. Además, Macha ha tenido un tránsito independiente y es muy reservado al hablar de sus proyectos, por personalidad y filosofía. Eso ha generado un ‘halo’ de misterio que, aunque interesante, a veces instala ideas inexactas. Por ejemplo, cuando se habla, del ‘boom’ o del ‘fenómeno’, de esta cosa media inexplicable”.
“Para quienes le hemos puesto un poco de ojo y hemos seguido su desarrollo, entendemos que este es el resultado de muchos años de trabajo, de una consecuencia y un compromiso total con un oficio, en las malas y en las buenas. Retratar eso también es mostrar una filosofía menos inmediatista, porque estamos viviendo en tiempos muy vertiginosos. Y Macha ofrece un tributo a lo opuesto. A la investigación, al ensayo y error, a un trabajo de mucho esfuerzo y que da resultados muy contundentes hoy. Es una manera de honrar no solo las estadísticas, sino de dar a conocer algo que siempre ha estado ahí, pero, por como son muchas cosas acá en Chile, se genera una cierta miopía y se habla de un ‘boom'”, afirmó el periodista.
Y aunque es una fórmula bastante atípica —que logra hacer convivir la masividad con una vocación más propia del under—, es posible compararlo con artistas como el Indio Solari, estandarte del rock argentino y cabeza pensante de Los Redonditos de Ricota.
Así lo comentó el periodista y escritor trasandino, Mariano Ludueña, autor del prólogo de “Lo que hay que soñar, hay que vivirlo” y seguidor de los proyectos del Macha: “Es ese misterio de no compartir adrede, de no dejar que todos veamos la realidad de la banda. Ellos nos muestran, nos dan acceso hasta cierto lugar, y ese misterio genera atracción. Todos quieren saber qué pasa en el camarín, qué pasa en el estudio. Saber dosificar esa información apuntala el talento. No lo genera, pero lo apuntala, lo potencia. Y no es un misterio malo, sino uno sano, ligado a la curiosidad”.
“Es también cuidar tu intimidad como músico, que quede clarísimo que el artista arriba del escenario soy yo, no mis romances ni salir en la tele por escándalos. No, es gente que se dedica a trabajar, que le pone pasión, que es muy talentosa y que, en silencio, mientras otros hablan, crean“, enfatizó Ludueña.
Habla de tu aldea
Unidos por una amistad personal y profesional, ambos periodistas tienen en común su seguimiento a la carrera de Asenjo y todos sus proyectos. Mientras que González asistió incluso a sus primeros recitales con La Floripondio, Ludueña estableció puentes con el Macha a través de otra banda emblemática de Argentina.
“Lo conozco porque vine a cantar con Dos Minutos en el Estadio Víctor Jara, en los 20 años de la banda, y abría La Floripondio. Tocaban con los Fiskales Ad-hoc y Dos Minutos. En los camarines conocí al Macha, primero con La Floripondio, antes de que existieran El Bloque Depresivo y Chico Trujillo. Y ya ahí trabamos amistad. Álvaro España, ferviente admirador de mis libros, tenía la delicadeza de regalarle uno a Macha en cada cumpleaños y, de alguna manera, también se hizo lector de mis textos. Álvaro me decía: “es el cumpleaños del Macha, mándame un libro para regalarle”. Así que se construyó una amistad literaria. Y después, cuando Cristóbal le contó a Macha que yo iba a escribir este prólogo, él se sintió muy halagado y me dio la bendición”, compartió el argentino.
Así, y desde sus distintas veredas, comparten visiones similares sobre la relevancia del trabajo del músico en el extranjero. “Macha y los grupos que lidera, tanto El Bloque como Chico Trujillo, son hoy las dos bandas chilenas con mayor proyección internacional“, aseguró Ludueña. “Chico Trujillo en especial toca en Alemania, Hungría o República Checa como si fuera el patio de su casa. Son bienvenidos, queridos y admirados. La historia va a decir que fuimos contemporáneos de un músico que le devolvió la alegría a la música popular chilena“.
Macha y El Bloque Depresivo
Reflexión en la que González —también biógrafo de Los Prisioneros— establece un vínculo entre el villalemanino y los sanmiguelinos: “En los 80, el éxito de Los Prisioneros reside en que si bien procesaron las influencias del punk, post punk, new wave y todo eso, nunca se dispusieron a ser la embajada de una banda. No quisieron ser ‘los Clash chilenos’ o ‘los Cure chilenos’, sino hacer algo original, que tuviera elementos de acá en lo musical, lo lingüístico y las temáticas. Esos dientes chuecos en los videos, los palos de escoba, eso le dio identidad. No era una cosa aspiracional, sino también mostrar los elementos que son parte de tu entorno. Y Macha llevó eso un paso más allá“.
“Si Jorge sampleaba los balones de gas en ‘Muevan las industrias’, Juanito Gronemeyer —integrante de La Floripondio— los coloca arriba del escenario y los convierte en un elemento de percusión y visual. Macha responde a esa antigua idea de la literatura y de la historia, que es ‘habla de tu aldea y serás universal’. Eso se ha ido profundizando con los años, y él resulta muy representativo. Por estos días, y a propósito de los boleros, pensaba en que Luis Miguel grabó boleros hace 30 años. Pero, aunque tuvieron un impacto gigante, son orquestados y un poco más orientados hacia Norteamérica. En cambio, el Macha rescata el formato de los bares y cantinas de Valparaíso. Y nos lleva a una cuestión que es muy genuina, donde está el impacto que tiene acá y afuera”, sentenció González.
“En el fondo, eso que él tiene, sabe y maneja, no se compra en la farmacia de la esquina. Por eso genera una identificación que es tan gigante. Si algo puede llegar a ser así de grande de manera independiente es porque la fibra que tiene es muy genuina y muy poderosa, y está muy ligada a la aldea“, cerró el escritor.