«Año a año va siendo más complicado encontrar piso y el resultado es que, en algunos casos, los estudiantes no eligen una carrera según lo que les gusta, si no según lo que el bolsillo les permite». Esta frase de Alejandra Díez, delegada de Estudiantes de la Universidad Miguel Hernández (UMH) resume en gran medida el calvario que viven los universitarios de la provincia (y sus familias) para poder hacer frente a los disparatados precios del alquiler. Solo una habitación ya cuesta 400 euros.