La amistad de Gustavo Torner con Fernando Zóbel fue decisiva para que en Cuenca se instalara el Museo de Arte Abstracto , definido por Alfred Barr, primer director del MoMA de Nueva York, como "el pequeño museo más bonito del mundo". En las dos etapas en que colaboró con el Museo del Prado concibió algunas de las salas más bellas que haya tenido nunca la pinacoteca. Cuando J osé María Aznar decidió que la antigua sede de Aldeasa pasara al Prado tras su privatización, se confió a Torner el acondicionamiento del espacio liberado en la planta superior para mostrar la pintura del siglo XVIII no española. Allí, la Infanta Doña Pilar , amante y conocedora del museo, se deshizo en...
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