La expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz , ha mostrado su lado más personal en el programa 'Madres: desde el corazón'. La dirigente del PSOE ha narrado las dificultades que atravesó para quedarse embarazada, su experiencia como madre a los 40 años y los rumores que empañaron el nacimiento de su hijo mayor, José. Desde joven, Susana tenía claro que quería ser madre, pero los obstáculos médicos se lo pusieron difícil. En torno a los 30 años le diagnosticaron miomas uterinos , tumores benignos que complicaban la gestación. «Eso dificultaba que pudiera ser mamá», explica. En ese tiempo tuvo que someterse a un legrado , intervención que recuerda como especialmente dura porque decidió incorporarse al Parlamento casi de inmediato, ocultando lo que había vivido por pudor y por los tabúes que aún existen en torno a la salud reproductiva. Mientras tanto, veía cómo su entorno sí lograba formar familia. « Tiré la toalla , me convertí en la tía de muchos niños porque mis amigas y mis hermanas se quedaban embarazadas y yo no lo conseguía», confiesa. Hasta que, contra todo pronóstico, a los 40 años recibió la noticia que cambiaría su vida. Su embarazo fue catalogado de alto riesgo y llegó hasta el final de su mandato sin abandonar la agenda institucional. Cuando ingresó para dar a luz en un hospital público de Sevilla, comenzaron a circular rumores que la afectaron profundamente. «Se inventaron que había cerrado una planta entera para mí o que me habían reformado una habitación especial . Nada de eso era cierto. Ni siquiera tenía placa de ducha, ni era una planta entera», asegura. De hecho, recuerda que las enfermeras la defendían cuando alguien preguntaba si era cierto. La planta de maternidad tan solo era media planta . Y, según las especialistas del hospital, Susana era una persona normal. Pese a las críticas, el parto por cesárea concluyó con final feliz. «Tuve un equipo médico maravilloso que me permitió tocar al niño nada más nacer , algo que antes no se hacía con cesáreas», explica. Ese gesto marcó un antes y un después para ella: «En ese momento te da igual todo, porque ese día cambia tu vida».