La Comisión Europea ha acogido con cierta contrariedad la decisión del presidente del Gobierno Pedro Sánchez de instaurar una serie de medidas contra Israel como reacción a la terrible situación que ha creado en la franja de Gaza. Como es práctica habitual en el ejecutivo comunitario, sus portavoces han recordado que «no comentamos las declaraciones de los primeros ministros» de los países miembros, pero la línea oficial sostiene que Bruselas prefiere «mantener abiertos los canales de diálogo con el Gobierno israelí» precisamente para intentar avanzar en la mejora de la situación, y forjar el mayor consenso posible entre las sensibilidades de los distintos países. Un diplomático experto en política europea ha considero el gesto de Sánchez como una expresión de...
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