El abrazo de El Bloque 8 a los clásicos de Juan Gabriel: “Es parte del ADN de todos”
Para los integrantes de El Bloque 8, una de las bandas emblemáticas de la denominada “cumbia urbana”, pensar en la música de un ídolo como Juan Gabriel era evocar al calor de sus casas.
Por eso, la idea de reversionar una serie de éxitos del cancionero del divo de Juárez no era una idea extraña, sino todo lo contrario: “Cuando estábamos pensando en próximas canciones sentimos que faltaba algo. De hecho, fue nuestro manager el que nos dijo ‘chiquillos, ¿saben qué? Ustedes viajan y escuchan a Juan Gabriel, también en sus ratos libres’. Y es verdad: uno hace aseo y escucha a Juan Gabriel, y también música de otras características, no solamente cumbia”, recordó Keko Sanhueza, percusionista de la banda.
“Pensamos que sería entretenido, y además nos abría paso. Por ahí nace la idea de llevarlo a la cumbia, ojalá sin faltarle el respeto. Esa era la premisa. Hacer estas canciones tratando de honrar a Juan Gabriel de la mejor manera, aunque también queríamos llegar a un público más transversal”, sumó el músico detrás de las congas.
Así fue como terminaron trabajando sobre “Amor eterno“, “La diferencia” (junto a Koke Núñez) y “Pero qué necesidad“. Esta última, en colaboración con Santaferia, otra de las agrupaciones emblemáticas de la movida cumbiera actual.
El Bloque 8, banda de cumbia urbana chilena (vía Instagram)
“Para nosotros era un desafío. La figura de Juan Gabriel es muy relevante, y creo que es parte del ADN de todos. Al principio era como ese ‘placer culpable’ de la familia chilena: algunos dicen ‘no, no escucho eso’, pero al final todos se saben las canciones. De hecho, hay un sesgo de gente que dice ‘esa música no es para mí’, pero la verdad es que es música popular“, reflexionó Sanhueza.
“Una vez lo conversé con un amigo, y cuando le presenté estas versiones me dijo que estaban buenas porque no le faltan el respeto a las originales. Y segundo, porque son canciones retocadas, pero que a veces no llegan al cumbiero. Nosotros sentimos que llevamos la bandera de la cumbia urbana y queríamos que estas canciones llegaran a la familia, porque El Bloque 8 va desde chicos a grandes”, añadió.
De hecho, esa transversalidad se reafirmó hace algunos meses con la celebración de los 10 años del grupo en el Teatro Caupolicán: “El lleno no fue solo de adultos, sino que de familias. Había niños, abuelitas. En mi caso personal, mi abuela se emocionó cuando cantamos ‘Amor eterno’, que es parte de este EP. También tocamos ‘Querida‘ y ‘La diferencia’, en versión ranchera con Koke Núñez. Pero cuando llegamos a ‘Qué necesidad’, sentimos que conseguimos un himno. Y eso nos da el crédito de decir que se logró”.
“Con este lanzamiento estamos en campaña porque estamos estrenando nueva voz. Han pasado cosas, y Joao (Chacana) hizo una representación que nos deja muy contentos porque se está propagando bien. En algún momento, tuve el miedo de pensar en cómo enfrentar eso, porque nuestro antiguo vocalista cantaba increíble. Pero la verdad, esta canción, si bien es un cover, nos da una idea de para dónde va la banda. Y tenemos una buena sensación. Estamos preparando nuevo material, y esta ha sido como una punta de lanza para decir que creemos que puede funcionar”, confesó el percusionista.
El inicio de una nueva era
Tras el positivo balance del grupo tras la celebración de la primera década de vida del proyecto, las motivaciones de sus integrantes se encuentran más claras que nunca. “Es cierto que hoy importan más los cantantes solistas, sería un error no reconocerlo. El tema es que nosotros seguimos siendo esa extrañeza, junto a otras que subsisten, de que queremos seguir siendo banda. Desde adentro estamos resolviendo, haciendo una nueva propuesta, y hoy buscamos ser banda. Es lo que queremos potenciar”, desmenuzó el músico.
Esto, en una convicción que se alinea con los diversos objetivos trazados por la agrupación para afrontar el comienzo de la segunda década. “Se viene una nueva propuesta musical. Queremos sacar una producción este año, o a inicios del próximo. Estamos esperanzados en seguir haciendo música. Los 10 años fueron caóticos porque si preparar un cumpleaños es difícil a veces, cómo no iba a serlo esto, que requería de toda una propuesta. Se hizo un Caupolicán, lo llenamos y eso nos dejó felices, pero en un momento nos agotó“, deslizó Sanhueza.
“Luego nos tomamos un tiempo de un mes para pensar en qué viene. Y vienen nuevas producciones, canciones originales y videos. El músico tiene que estar en algo siempre, y se vienen cositas. Hay nuevas composiciones originales, lo que creo que es súper nutritivo para la energía de la banda. Somos un grupo con cuatro producciones discográficas y siempre es bueno hacerse la pregunta, anualmente, de si estamos bien, qué viene y si queremos seguir“, sinceró.
Un ejercicio que, en sus palabras, resulta “clave” para la salud del proyecto: “Cuando la hacemos, algunos están más cansados, otros más felices, otros más motivados, otros en un momento en que quizás no quieren tocar, lo que es natural. Y visibilizarlo es lo mejor. Muchas veces, los músicos tenemos que estar de punta en blanco, diciendo que estamos increíble. Pero, en realidad, son procesos. Somos un matrimonio de 8 personas y quizás más, porque están los técnicos. Y favorablemente podemos contar que vienen cosas nuevas. No sé si eso nos asegura que el mercado nos va a abrazar porque hoy todo depende de ser más influencer de una campaña creativa. Y no es que nosotros no estemos dispuestos a ello, pero principalmente hacemos música. Y eso está intacto“.
La cumbia, patrimonio nacional
A pocos días de que arranque una nueva celebración de las Fiestas Patrias, Keko Sanhueza también se tomó unos minutos para analizar el impacto que tiene el género de la cumbia en nuestra identidad como chilenos.
“Yo creo que la cumbia debería ser baile nacional. Independiente de dónde viene, que sabemos que se ubica en Centroamérica o África, si es que nos vamos al origen propiamente tal. Sin embargo, en Chile tiene cada vez más algo de folclore y que representa al chileno. No solo por cómo se toca, sino también por cómo se baila”, valoró el artista.
“En cada fiesta, en algún momento, ponen cumbia. El reguetón es el género actual que se consagró, pero en algún momento se vuelve a la cumbia. Cumple un rol identitario en el chileno, en su idiosincrasia. Y ahora que viene el 18, no puede faltar, ya sea ranchera, urbana o tradicional”, cerró.