Los científicos por fin descubren lo que hay dentro de unos misteriosos barriles hallados en el fondo del océano
En las profundidades del océano, cerca de Los Ángeles, reposan miles de barriles sumergidos, en su mayoría abandonados desde el siglo pasado. Durante décadas, estos contenedores fueron considerados un peligro debido a su posible contenido de DDT, un pesticida altamente tóxico. Sin embargo, un reciente estudio realizado por científicos de la Universidad de Scripps revela que no solo no contienen DDT, sino que contienen sustancias químicas alcalinas que, en lugar de desaparecer con el tiempo, siguen causando daño en el ecosistema marino.
La investigación publicada en PNAS Nexus muestra cómo estos desechos afectan el fondo marino, creando zonas donde la vida es prácticamente inexistente. En este artículo, se exploran los descubrimientos más recientes sobre estos barriles, su impacto ambiental y las posibles soluciones que podrían implementarse para mitigar los daños.
Un basurero tóxico bajo el mar
Desde los años 30 hasta principios de los 70, barriles llenos de desechos industriales, residuos radiactivos, químicos, y hasta explosivos militares, fueron arrojados a más de 600 metros de profundidad frente a la costa de California. Esta práctica, conocida por algunos como "el basurero submarino de Los Ángeles", se mantuvo en secreto hasta 2020, cuando un artículo del Los Angeles Times reveló la existencia de más de 27,000 barriles y más de 100,000 objetos dispersos en el fondo marino.
La presión de las autoridades y los ambientalistas llevó a la Universidad de Scripps a investigar el área más a fondo. Usando vehículos operados remotamente, los científicos comenzaron a estudiar los sedimentos cercanos a los barriles, esperando encontrar restos de DDT, un pesticida ampliamente utilizado en la agricultura hasta ser prohibido en los años 70. No obstante, los resultados no confirmaron sus expectativas.
¿Qué se encontró en los barriles?
Los investigadores, realizaron muestreos de sedimentos alrededor de cinco barriles identificados. Aunque la zona era conocida por su alta concentración de DDT, los niveles de este pesticida no aumentaron cerca de los barriles, lo que sugirió que, en realidad, no contenían DDT. En cambio, los científicos hallaron desechos alcalinos cáusticos con un pH de alrededor de 12, lo que crea un entorno extremadamente hostil para la vida.
Los desechos alcalinos, que pueden incluir sustancias derivadas de la producción de DDT o de la refinación de petróleo, han estado filtrándose lentamente desde los barriles durante más de 50 años. La alta alcalinidad de estos desechos, que neutraliza casi cualquier vida microbiana, afecta la composición química del fondo marino, haciendo imposible que la vida prosperara en las cercanías.
Algunos barriles estaban rodeados de halos blancos. Estos halos no son simplemente depósitos de sedimentos, sino formaciones minerales creadas cuando los desechos alcalinos reaccionan con el magnesio del agua. Esta reacción produce brucita, una sustancia similar al concreto, que forma una capa que se disuelve lentamente, manteniendo el pH elevado en el área circundante y afectando aún más al ecosistema.
"Hasta ahora, nos hemos centrado principalmente en el DDT. Nadie pensaba antes en los residuos alcalinos, así que quizá tengamos que empezar a buscar también otras cosas", declaró la microbióloga Johanna Gutleben.
Impactos en el ecosistema marino
El impacto ambiental de estos desechos sigue siendo significativo. Más de 50 años después del vertido, la persistencia de estos contaminantes en el fondo marino está demostrando ser un problema grave para la vida marina. Los científicos indican que, al igual que el DDT, los desechos alcalinos deben ser considerados como contaminantes persistentes. La constante liberación de estas sustancias químicas podría tener efectos a largo plazo en la biodiversidad marina, creando "zonas muertas" en el océano, donde no pueden vivir especies más sensibles. "Es sorprendente que 50 años después todavía se sigan viendo estos efectos", dijo Gutleben.
Los investigadores sugieren que los halos blancos podrían utilizarse para identificar otros barriles que contienen desechos alcalinos, lo que permitiría mapear la extensión de la contaminación y desarrollar estrategias para mitigar sus efectos. No obstante, el proceso de limpieza de estos barriles es sumamente complejo debido a la profundidad y la inaccesibilidad de la zona.