Se esperaba mucho de la
17ª etapa de La Vuelta, un día de 143,2 kilómetros con el
ascenso final al Alto de El Morredero a 1.750 metros, una ascensión de primera categoría de 8,8 kilómetros a una pendiente media del 9,7% y rampas que se elevaban hasta el 16%. Un escenario ideal para que alguno de los grandes favoritos de la carrera buscara arañar algunos segundos a sus rivales, pero a la hora de la verdad ni el líder de la carrera, el danés
Jonas Vingegaard, ni el portugué
s Joao Almeida (2º), se han movido, citándose mañana con la decisiva
contrarreloj de 27 kilómetros por las calles de Valladolid.Seguir leyendo...