Los 2,5 millones de euros que se pagaron al West Brom por
Carlos Corberán han sido, probablemente, los mejor invertidos en los últimos años por el
Valencia de
Peter Lim. El entrenador de Cheste, de 42 años, sonaba a apuesta experimental en la Liga para el gran público al haberse labrado una trayectoria en los banquillos fuera del foco mediático, en Chipre, Arabia y Grecia, hasta que heredó el banquillo del Leeds tras la marcha de
Marcelo Bielsa. Valencia nunca fue plaza fácil, ni en sus tiempos más gloriosos, fueran los de
Puchades,
Kempes o los de las últimas Ligas y finales de Champions. Por eso, estrenarse en el cargo en 2025 con el equipo empatado a puntos con el colista Valladolid fue algo más que un reto para
Corberán. Pudo ser un salto al vacío, pero cayó de pie: poco le faltó para meter al Valencia en competición europea 2.000 días después en una gran segunda mitad de temporada. Tuvo, sin embargo, la excepción a esa dinámica jugando contra el FC Barcelona de
Hansi: Flick entre la Liga y la Copa del Rey, el Valencia de Corberán encajó 12 goles y marcó apenas uno. Este domingo vuelve a cruzarse con el Barça, entre la oportunidad de vengarse y la amenaza de enfrentarse al rival que peor le ha sentado.
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