En Extremadura se cultiva el 99% del tabaco nacional . Unas 2.100 familias viven de su producción, principalmente en el norte de la provincia de Cáceres. Es, desde hace décadas, un sector estratégico para la región, aunque, en los últimos cuatro años, se han perdido más de 2.000 hectáreas . Por todo, en la comunidad autónoma se ha recibido con incertidumbre y cierto temor la nueva ley antitabaco del Gobierno de España. «Nosotros producimos tabaco, no fumadores» . Esa es la frase más repetida por quienes se dedican al cultivo. Quienes conocen y viven del sector, recalcan que, mientras fumar sea legal, seguirán adelante con aquello que llevan haciendo tantos años. No están en contra de las medidas que puedan tomarse contra la adicción, pero sí cuestionan aquellas que, sin reducir el número de fumadores, pueden perjudicar al sector. Lo que más se temía en el sector era el llamado etiquetado genérico , que ven como una puerta abierta al contrabando y a la llegada a España de tabaco de otros países, sin trazabilidad y de menor calidad. En esta línea, se pronuncia José Luis Llerena, director del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario de Extremadura, que cree que el tabaco que se produce en Extremadura es el «más sostenible y de mayor rigor de toda la agricultura europea«. En Francia, donde se aplicó el etiquetado genérico apuntan, el contrabando es del 30%, mientras, en España, ronda el 6%. El etiquetado genérico no está en el anteproyecto, pero el Ministerio de Sanidad no descarta incluirlo en su tramitación. Sea como sea, los tabaqueros entienden que no se les ha tenido en cuenta, como denuncia Fernando Vaquero , director de la Organización Interprofesional de Tabaco de España (OITAB) : «No se han valorado las consecuencias que puede tener en el sector». Un sector, dice, «asentado en lo rural» y capaz de «fijar población» en el territorio. Desde la OITAB ya han mostrado su predisposición a colaborar con el ejecutivo de Sánchez para explorar cómo y de qué manera puede afectar la nueva ley a un sector del que viven más de 2.000 familias en Extremadura, curiosamente, en la misma zona donde otras 4.000 están en vilo por el futuro de Almaraz. Más a pie de campo, agricultores, como Raúl, de Jaraíz, cree que les perjudicará: "Esta ley nos va a afectar y mucho", dice. Sin embargo, otros apuntan en una dirección radicalmente distinta. Es el caso de Juanjo Manzanero, presidente de la sectorial de tabaco de Cooperativas Agroalimentarias de Extremadura. Cree que, si se mantiene fuera el etiquetado genérico, habría que preocuparse más por otras cuestiones como la nueva PAC: «No hay una política atractiva para los jóvenes agricultores y, sin relevo generacional, no sabemos quién va a cultivar en el futuro. También se ha posicionado en las últimas horas la propia Junta de Extremadura , que pide al Gobierno que «escuche» a la región y que busque un equilibrio entre la salud pública y el futuro de un sector que es estratégico para la región: «Cuando se toman decisiones que afectan a las comunidades autónomas, lo mínimo es recabar su opinión y escucharles», decía la portavoz del ejecutivo autonómico, Elena Manzano.