Ni frito ni revuelto: la forma correcta de preparar el huevo para aprovechar al máximo sus proteínas
El huevo es uno de los alimentos más completos y versátiles que existen. Aporta grandes cantidades de proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales y grasas saludables, se convierte en un ingrediente fundamental en muchas dietas equilibradas. Sin embargo, la forma en que se cocina puede influir directamente en la cantidad de proteínas que el cuerpo logra absorber, un aspecto que muchos desconocen.
¿Cuál es la mejor forma de cocinar el huevo?
Si bien existen diversas formas de prepararlo, los expertos recomiendan evitarlas en sus versiones de fritos y revueltos. Se debe que en ambos casos se deben agregar grandes cantidades de aceite o aceite de oliva, lo que eleva el valor calórico de las comidas.
Según los nutricionistas, la mejor forma de cocinar el huevo para mantener sus nutrientes es mediante el hervor. Este método evita el uso de aceites o grasas innecesarias y conserva su estructura proteica.
En la misma línea, al cocinarlo con la cáscara, evita la pérdida de importantes nutrientes.
¿Cómo cocinar huevos hervidos perfectos en 4 simples pasos?
1. Colocar los huevos en una olla con agua fría, asegurándote de que queden totalmente cubiertos. 2. Llevar el agua a ebullición a fuego medio-alto. 3. Una vez que hierve, cocinar entre 9 y 12 minutos según la textura deseada: 9 minutos para una yema algo cremosa, 12 minutos para una cocción completa. 4. Luego, sumérgelos en agua helada para detener la cocción y facilitar el pelado. Este procedimiento evita la desnaturalización excesiva de las proteínas y mantiene su biodisponibilidad, es decir, la capacidad del cuerpo para asimilarlas de forma eficiente.
¿Cómo cocinar huevos fritos o revueltos de manera más saludable?
Si bien los huevos fritos o revueltos son opciones populares, su cocción a altas temperaturas o con grasas saturadas puede disminuir la calidad de las proteínas y aumentar el contenido calórico del plato. Además, el uso de manteca o aceites refinados puede aportar grasas trans, poco recomendadas en una dieta saludable. Si se prefiere optar por estas preparaciones, una opción más sana es cocinarlos con aceite de oliva extra virgen, a fuego bajo o medio, para evitar la oxidación de las grasas y reducir la pérdida de nutrientes.