Es un clamor. Un horizonte cada vez más claro. Pero no estamos hablando de política nacional, no, que esa también necesita un cambio electoral con urgencia y servicio de UCI incluido. Pero a nivel regional la cosa no se ha salido demasiado de madre como para asistir a la caída del dios Sánchez. En Castilla y León la cosa está revuelta pero no en descomposición. El Ejecutivo regional gobierna con cierta tenacidad ante la polémica de los grandes incendios forestales y la limitación relativa que produce la carencia de presupuestos generales. Marzo parece ser el mes con más probabilidades de que las elecciones en Castilla y León se produzcan. Si irán acompañadas de otras elecciones es algo que todavía falta...
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