Por Lucas Martí Domken. Por regla general, los traductores creemos obrar con profesionalidad cuando descubrimos y corregimos referencias inexactas o sinsentidos presentes en el manuscrito original. Los más obvios suelen subsanarse directamente, sin informar al autor. Pero a veces cabe la duda de si fue intencionado, en cuyo caso se debate con colegas, editores o los propios escritores la mejor manera de proceder. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando el supuesto error pretende «corregir» la historia? [...]