Un restaurante oriental en algún lugar de Europa es el escenario de ' El dragón de oro ' -nombre del local-, la obra que ha levantado el telón de la temporada en el Teatro de La Abadía . En el restaurante trabajan cuatro inmigrantes asiáticos ilegales; uno de ellos sufre un insoportable dolor de muelas, pero su situación ilegal y económica no le permite acudir a un dentista, y sus compañeros deciden extraerle la muela para aliviarle. La pieza dental, por error, va a caer a una sopa tailandesa que se le sirve a una clienta habitual y, al descubrirla, se produce una cadena de reacciones en la red de personajes que viven en el mismo edificio donde se encuentra el restaurante. El autor de 'El dragón de oro' es el dramaturgo alemán Roland Schimmelpfennig (Gotinga, 1967); la obra se estrenó en 2009 en Viena bajo la dirección del propio autor, y llega a La Abadía de la mano de la compañía gallega Sarabela Teatro ; traducida por Albert Tola, la dramaturgia y dirección es de Ánxeles Cuña Bóveda , y cinco actres -Fina Calleja, Fernando Dacosta, Sabela Gago, Fernando González y Fran Lareu- interpretan los diecisiete personajes que incluye el texto. La obra ha sido definida como «una tragedia contemporánea con toques grotescos y humorísticos que explora asuntos como la inmigración ilegal , la explotación laboral, la prostitución forzada y la invisibilidad social de los migrantes en la Europa moderna», que tres lustros después de su estreno siguen estando muy presentes en la sociedad occidental. Formalmente, la obra se estructura en escenas cortas y fragmentadas, configurando una suerte de collage narrativo. «El trabajo precario y la inmigración» es la raíz de la obra, según ha desvelado Schimmelpfennig, que ha viajado a España para la presentación de la obra en La Abadía. El dramaturgo alemán, inédito en nuestro país, ha contado que, a raíz del estreno vienés, «un abogado de recursos humanos me abordó en la calle y me habló sobre los centros de detención de las personas migrantes que esperan su expulsión en condiciones precarias. Tras aquel encuentro, la obra ha evolucionado mucho». Roland Schimmelpfennig ha hablado de la obra como « una fábula moderna », en la que «quería mostrar cómo vidas invisibles sostienen nuestra sociedad de consumo, pero de manera no didáctica, sino a través de un incidente absurdo como una muela en la sopa, que se convierte en metáfora de lo indigerible en Europa. No es un drama lineal; es un collage que obliga al público a ensamblar las piezas, como en la vida real, donde el dolor de uno se propaga sin que lo notemos». De su éxito en Alemania da fe el hecho de exista ya una versión operística, 'Der goldene Drache', compuesta por el alemán Jörg Widmann , con libreto del propio Schimmelpfennig basado en su obra teatral original. Se estrenó el 21 de junio de 2014 en la Staatsoper de Múnich, bajo la dirección musical de Kirill Petrenko. «Es importante que llegue a La Abadía y que se muestre el teatro de Roland Schimmelpfennig -ha dicho Juan Mayorga , director del Teatro de La Abadía-, cuyas obras se han representado en tantos lugares, no solo de Europa, sino también en Asia y en las Américas. Es un autor muy influyente, respetado y admirado, cuyas búsquedas han abierto caminos a otros». Ánxeles Cuña , por su parte, ha definido 'El dragón de oro' como una obra «dura, intensa, pero que también respira y que, por momentos, resulta hilarante. Desde lo poético, Schimmelpfennig usa la ficción como pegamento que lo une todo. Es un autor que te obliga a saltar al abismo; es importante que, sin dogmatismos, toquemos temas como la inmigración ilegal, la explotación sexual y la deshumanización». La dramaturga y directora ha concluido que «'El Dragón de Oro', por su forma y su fondo, toca la fibra de las emociones, permite respirar, reír, llorar, y también que el dolor estremezca. No podemos mirar para otro lado. Abre los poros de la piel y de la conciencia».